martes, 8 de diciembre de 2009

VIDAS TRUNCADAS

Sevilla. La vivienda de una familia cualquiera. Papá, mamá y la criatura. Una familia normal, de las de toda la vida. Tradicional, vamos. Viven en el país de las maravillas, o casi. Al cabo de un tiempo, papá y mamá se divorcian y ambos tienen la patria potestad de la criatura. La niña crece, tiene casi dos años. Un día mamá acude a la policía y presenta una denuncia por abusos sexuales de papá hacia la niña, al encontrarle unas rojeces en las zonas genitales. La juez, jueza, miembro o miembra del juzgado de lo Penal que lleva toga (y porque no, togo, ya puestos) y que instruye el caso dicta una orden de alejamiento para papá así como le retira el ejercicio conjunto de patria potestad que tenía desde la separación matrimonial y papá pasó a ser "el hombre malo".
Seis años después, es decir en estos meses, la Audiencia de Sevilla absuelve a papá al comprobar que las heridas producidas eran fruto de la niña, que se rascaba las zonas genitales por culpa de las lombrices que tenía en ellas. La sentencia del juzgado penal de Sevilla recoge además que "mamá" fue denunciada por no dejar a su ex-esposo llevarse a la niña, por lo que sus manifestaciones "son altamente interesadas y con una subjetividad negativa hacia el acusado". Las palabras de acusaciones de la niña, que decía que papá le hacía daño, pudo deberse al "ambiente de tensión" familiar, donde la pobre criatura "oía constantes frases despectivas" hacia "el hombre malo". Ahora, la Audiencia se recuerda que "la principal prueba del abuso era el testimonio de la madre", y que, según la sentencia, se produjo "en el contexto de una conflictividad conyugal" y unos informes periciales que no eran "concordantes entre si".
Resultado, después de seis años, papá, que era autónomo, esta de baja por problemas psicológicos causados por este caso, y aparte tiene un cáncer de colon y cobra  una pensión de trescientos y pico de euros. 


Tenerife, Comunidad Autónoma de Canarias. O sea España. Un chico lleva a urgencias, al hospital, a la hija de su novia.  El médico ve indicios de maltrato e inicia el procedimiento habitual para estos casos. Como "medida cautelar", los maderos lo llevan a los calabozos, poco después la pobre criatura la guiña, y le enseñan la foto del cadáver. Es acusado de torturar y violar a la criatura con pitillos (cigarrillos), encendidos claro está . Se monta una campaña a nivel nacional contra esa "calaña" que no puede quedar impune. Incluso hay algún que otro periodista que espera delante las dependencias judiciales, micro en mano, y aviva a las masas para que insulten y recriminen a ese "monstruo". En los programas mañaneros donde los tertulianos opinan de todo sin saber una puta mierda de nada, el linchamiento mediático no se hace esperar. Los informativos también se apuntan, como no. Por fin llega el día del resultado de la autopsia. Se aclara la verdad. El monstruo va a ser condenado, por fin. Nada más lejos. 
La criatura la guiñó por una caída fortuita de un columpio. Cuándo pasó, el ahora "pobre chico" la llevó, "prudentemente y con todo el cariño que una persona tiene con un ser amado", por dos veces a urgencias para que fuese examinada, la segunda vez por una recaída. De "monstruo" a "pobre chico".
Por cierto, el nombre de chico es Diego P.V., y todos conocemos ahora su triste historia. A pesar de todo el circo mediático montado por parte de todos los medios de comunicación, y Juan Pueblo junto con su linchamiento general más bien propio de la Edad Media, cabe recordar que cuando se supo la verdad, el Gobierno de Canarias no tenía previsto abrir una simple investigación para aclarar lo ocurrido. Tiene narices, sobre todo porque la autopsia reveló que la pobre niña "murió por culpa de una hemorragia interna que no fue detectada por los sanitarios". En donde vivo, llamamos a eso mala práxis médica (negligencia médica). Y por partida doble a mi entender, lo del matasanos que no le hizo las placas pertinentes a la niña cuando se cayó del columpio y la del otro que confundió unos hematomas de caída con una quemaduras. Si fueran manchas de  psoriasis y las confundiera con  quemadura, aún bueno, y aún así, la cosa tiene cojones. Por cierto, pocos han sido los medios de comunicación que pidieron públicamente disculpas, y la mayoría de los que lo hicieron, fue en sus respectivas ediciones digitales, en sus weblogs.


Basta. Basta ya de monumentales cagadas. El que la pifie, que pague los platos rotos. Tanto si es un puñetero furcionario como si es una persona que planta una denuncia falsa o un juez que, producto de la paranoia nacional de malos tratos masculinos (los que más suenan), dicta sentencias que carecen de sentido común. Que yo recuerde, en este país, de demagogos, futboleros, marujas del cotilleo y chorizos del arca pública, que es España, existe una cosa llamada "presunción de inocencia". Si esto empieza a ser una cosa de quita y pon, mal camino emprendemos (si no lo hemos hecho ya).
Ahora que tenemos un Ministerio de Igualdad con sus respectivos miembros y miembras, y al frente de dicho ministerio, a la Bibiana Aído, no estaría de más que ella y todo su sequito de neonazis oportunistas en esto de la igualdad nos bombardeen mediaticamente, con talante y alevosía, y nos recuerden lo que significa la palabra igualdad para estos casos mencionados, así como  algún que otro tema de igualdad: el derecho a la igualdad por parte de las personas con discapacidades que tantas dificultades tiene en su vida cotidiana, la igualdad que tiene la gente que vive en el rural de tener los mismos seis putos megas de conexión a banda ancha que los de ciudad, así como tener alcantarillado y saneamiento, y todo lo referente a la puñetera igualdad y sobre todo a la bendita presunción de inocencia, tal y como nos lo ponen de bonito en la puta Carta Magna (la Constitución), que a estas alturas ya estoy por utilizarla cuando me quede sin papel higiénico o para encender la chimenea.


Lo dicho. Los culpables, a Villa Paquita, Hostal "Las Rejas", el trullo o la trena. La cárcel, vamos. Para los que pertenecen al lobby del la gilipollez llamada "lo políticamente correcto", me refiero a los centros penitenciarios. Repito. Los culpables a la trena. Pero con las pruebas suficientemente válidas.

4 comentarios:

  1. Hace mucho que todos "esos" perdieron la vergüenza.
    Y los españolitos progre/nacionalistas/independentistas/radicales y demás amalgama, van a pies juntillas detrás de su "Ana Rosa" o "S.Griso".

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  2. Has perdido una constitucion.
    A ver si te pudres

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  3. @snowman

    y los conservadores no? que pasa que sois imunes a la anarous? ostias, es verdad que vosotros sois mas de la campos y de manolo escobar. vaya por dios, acabamos de encontrar al conservador-liberal de turno. joder sois la ostia.

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  4. los listos han aparecido por ambos bandos. hay que joderse

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